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Afrontar un maratón | Martín Fiz

25 de marzo 2020 en
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¿Quieres correr el EDP de Vitoria-Gasteiz Maratón Martín Fiz y no sabes si estás verdaderamente prepara­do para enfrentarte a la distancia mítica? Afloran pensamientos revoloteando por tu cabeza, esos miedos escénicos y preo­cupaciones que surgen cuando tienes que afrontar un maratón: tú contra nadie, solo con el asfalto y tu propio reto. No te pre­ocupes, nosotros te ayudaremos.

Por muy atleta de élite que hayas sido, por muchas maratones que hayas corrido, por muchas canas de sabiduría que ate­sores, nunca dejarás de ilustrarte. Cada prueba es diferente y en cada una de ellas se experimentan distintas sensaciones. Decidí correr un maratón por envidia, no acertaba a creer la felicidad que expresaba mi grupo de atletas populares cada vez que alguno de los corredores del mismo participaba en una carrera de 42 km. No concebía el esfuerzo diario, los dolores y suspiros sin haber empezado, sin recom­pensa y con un sufrimiento difícil de re­convertir en disfrute.

En mis pensamientos lo imaginaba como el masoquismo llevado al running, pero si ellos disfrutaban había que pro­barlo. Tan grandiosa fue la envidia que una y otra vez experimentaba. Todo lo que me transmitieron no fue nada exa­gerado. Terminé mi primer maratón y lo que más me llamó la atención es que hubo recompensa, pero no la medí ni en pesetas ni en euros, era un premio que me vino interiorizado; un subidón de autoestima y sentimientos de amor y odio.

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Quién me iba a decir a mí que una vez pasados los cincuenta “tacos”, después de haber corrido más de 300.000 kiló­metros y de enfrentarme a maratones extenuantes, unas con la idea de termi­narlas y otras -y lo que es más difícil- para intentar conquistarlas, que hoy continua­ría corriendo con la misma pasión y de­dicación que cuando debuté en maratón (Helsinki, 1993).

Os aseguro que sigo estrellándome con ese personaje ficticio llamado el hombre del mazo que, como si se tratara de un espantapájaros, me hace empequeñecer. Pero aún sigo corriendo maratones. Me angustio, lloro y me río sin saber por qué lo hago, pero cuando llegan los metros finales me doy cuenta de que todo lo que surgió por el camino mereció tan grande atrevimiento. Estre­mecimientos, emociones, compañía y un brote de sentimientos es lo que se necesita cuando te vas aproximando a los arcos de meta. Piensas… “¡Nunca más!”. Pero a la vez cavilas… “¿Cuándo será la próxima?”.

Por cierto, ¿quieres correr un maratón y no sabes cuál ni cómo hacerlo? Aquí te pillo aquí te mato… ¡No! Antes de madurar la idea de correr 42.195 metros tendrás que haber pasado por distancias menores. Desde esta publicación y desde nuestras experiencias y conocimientos trataremos de prepararte.

10 CONSEJOS BREVES PARA CORRER UN MARATON:

1º Mentalizarse. Antes de plantearse el objetivo, en este caso correr un maratón, hay que estar mentalizado para sufrir. Miedo, No. Respeto, SÍ

2º Planificar. De vez en cuando es bueno dejarse llevar por las sensaciones, esto no quiere decir “aquí te pillo aquí te mato”. Tienes que guiarte por un plan de entrenamiento.

3º Sin Obsesiones. En el tiempo que dure la competición olvídate de obsesiones y miedos. Las angustias debilitan y a la última semana hay que llegar cargado de energías,

4º Material deportivo. Los experimentos con gaseosa, a la competición hay que llegar sabiendo lo que te va bien y lo que va mal. Cuida tu material y sácale el máximo provecho. Calzado, Textil, cremas protectoras del medioambiente,  pulsometro, GPS, Bebidas isotónicas…).

5º Comparte tu ilusión. A la gente de tu entorno cuéntale en el berenjenal que te has metido. En los momentos más débiles necesitarás de ellos.

6º Entrenamientos que entusiasmen. Realiza entrenamientos que te suban la autoestima y que aprecies que vas mejorando.

7º Una Media Maratón. Un mes antes del maratón, corre una media maratón al ritmo del maratón.  Esto te dará seguridad y sabrás verdaderamente cuál es tu verdadero, ritmo.

8º Visualiza la carrera de tu vida. Pregunta, lee e infórmate de las adversidades y facilidades que te vas a encontrar: Cambio horario, recorrido, avituallamiento, referencias en  millas o cada kilómetro. .

9º No te fíes, siempre alerta. Cada maratón es diferente y de cada una se aprende algo nuevo, no bajes la guardia y mantén el ritual que te habías marcado.

10º Día del Maratón. Controla tus emociones. Busca tu sitio. Acomódate  al ritmo que has entrenado. Corre sin sobresaltos, sin cambios bruscos. Bebe y si hace falta come. Disfruta…corriendo. Si tú crees que puedes… Puedes.

Yo también fui principiante y ahora con toda mi experiencia en maratones y meti­do de lleno en el proyecto de las Six Majors con el fin de conquistarlas en mi grupo de edad, continúo informándome y reciclán­dome, y nunca dejaré de hacerlo, porque en los pequeños detalles está el éxito; esta revista especial que te presentamos es uno de ellos y te puede ayudar mucho.

Corre un maratón porque será lo mejor que te haya pasado nunca, aunque sea una cuestión de amor y odio.

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