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Cómo hacer una casita de jengibre | Iratxe Ayala

26 de diciembre 2018 en
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¿Habéis probado alguna vez a hacer una casita de jengibre? Esta tradición nos recuerda a las películas y series americanas, pero también es muy típico en los países del norte de Europa. Aunque pueda parecer muy difícil de hacer, en realidad no lo es tanto. Eso sí, requiere tiempo y paciencia, pero es un plan perfecto para hacer con los peques de la casa.


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El pasado 30 de noviembre realizamos el último taller de este 2018. Fue un taller familiar dedicado a la Navidad, en el que tanto adultos como peques disfrutaron y se lo pasaron en grande. En él aprendieron cómo hacer una casita de jengibre: prepararon la masa y se la llevaron a casa junto con los planos de la casita, para que la pudieran hacer y decorar en casa.

(foto del taller)

Vale que ya estamos en plena vorágine navideña y a lo mejor preferiríais haberla hecho antes… ¡Pero nunca es tarde! Ahora los peques están de vacaciones, y preparar una casita de jengibre en familia es un plan perfecto para una tarde. Seguro que lo pasáis genial, y de cara al año que viene, ya sabéis cómo hacerla 😉

 

CASITA DE GALLETAS DE JENGIBRE

 

Ingredientes

  • 500 g de harina

  • 2 cucharaditas de jengibre molido

  • 2 cucharaditas de canela molida

  • 1/4 cucharadita de clavo molido o nuez moscada molida

  • 3/4 cucharadita de bicarbonato de sodio

  • 150 g de mantequilla a temperatura ambiente

  • 150 g de azúcar

  • 1 huevo grande

  • 160 g de miel o melaza

Preparación

1.- En un cuenco mezclamos los ingredientes secos.

2.- En otro cuenco batimos la mantequilla con el azúcar hasta obtener una crema. Añadimos la miel y el huevo, mezclamos, y finalmente agregamos los ingredientes secos. Amasamos hasta obtener una masa homogénea, algo pegajosa.

3.- Envolvemos en film transparente y dejamos reposar en la nevera por 2 horas.

4.- Pasadas las dos horas, retiramos la masa de la nevera. Con el rodillo, estiramos la masa entre dos hojas de papel de hornear, hasta dejarla de unos 5 mm de espesor.

5.- Llevamos la masa estirada, así como está, a la nevera por 30 minutos (o 10 minutos de congelador).

6.- Con la masa bien durita, podemos cortar las piezas, usando las plantillas que os hemos dejado y un cuchillo afilado. También podéis crear vuestras propias plantillas.

7.- Colocamos las piezas en una bandeja para horno cubierta con papel de hornear, y volvemos a llevar a la nevera por 20 minutos. Todos estos tiempos de reposo en la nevera sirven para que las galletas no se deformen en el horno, lo que nos complicaría el armado de la casita (no nos encajarían las piezas).

8.- Precalentamos el horno a 170-175°C. Horneamos las piezas por 15 minutos, o hasta que los bordes se comiencen a ver apenas dorados.

9.- Retiramos del horno, dejamos enfriar un minuto en la bandeja y luego completamente sobre una rejilla.

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Para pegar las piezas

Como pegamento vamos a usar glasa real. Se prepara mezclando clara de huevo (mejor de las que venden pasteurizadas) con azúcar glas, hasta lograr un “pegamento”. Cuanto más gordita quede, más pegará.

1.- Una vez que las galletas se han enfriado, podemos decorar y montar las casitas. Para pegar las piezas usaremos la glasa real densa, o sea, con más azúcar de lo normal, ya que no debe chorrear. Simplemente ponemos glasa en las partes de la casita que se tocan, y armamos primero las paredes, que se sostienen por sí solas

2.- Luego ponemos el techo, que tendremos que sostener unos minutos con las manos hasta que la glasa seque un poquito.

3.- Para la decoración, es conveniente esperar a que la casita esté bien pegada y la glasa se haya secado. De lo contrario se corre el riesgo que se desarme.

4.- Si no queréis liaros o preferís una decoración que también los peques puedan hacer, podéis usar la glasa como cola para pegar decoraciones de azúcar, lacasitos y otras chuches. Si sois más mañosos, podéis poner glasa en una manga pastelera, usar una boquilla fina o cortar una esquinita muy fina, y hacer decoraciones con la glasa.

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Consejos:

  • Al principio la masa os parecerá pegajosa, pero no caigáis en la tentación de agregar más harina. Necesita varias horas de reposo en la nevera antes de poder estirarla.

  • Aunque pueda parecer tedioso, respetar los varios pasajes por la nevera os simplificará mucho la tarea a la hora de cortar las piezas, hornear sin que se deformen y luego montar.

  • Para estirar la masa pareja y que luego las piezas se horneen de manera uniforme, podéis usar dos listones de 5 mm de ancho como guía por donde hacer rodar el rodillo.

  • Las piezas se pueden congelar antes de hornear y tenerlas 3 meses en el congelador. Luego las horneáis congeladas, aumentando un poquito el tiempo de horneado.

  • La casita de jengibre se mantiene muchos días en una lata o reciente hermético.

  • Podéis buscar más plantillas en intenet, o incluso podéis crear la vuestra propia.

Animaos a preparar una casita de jengibre, ya veréis qué satisfacción que da y lo bien que lo vais a pasar haciéndola. ¡Merece la pena!

¡¡Feliz Navidad y Feliz Año Nuevo!!

Iratxe

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